Otra vez, la vida ha marcado el apogeo y el descenso, y ahora solo quedan migajas y nuevos comienzos. Mirar atrás resulta engañoso. Recuerdos de risas, de llantos y del monótono día a día. Consciencia absoluta de la finitud de todo. Y una sigue andando, aún cuando el camino se desdibuja y no sabe donde irá. Sólo hay un arrebato interno que te invita a no parar. Andar hacia adelante. Triste por dejar atrás complicidades, feliz por saber terminar a tiempo algo que, poco a poco, ha ido perdiendo su brillo. Saber y aprender a despedirse, sin dramas. Recoger a tiempo tus bártulos y partir. Sin más compañía que tú misma y sin más mochila que los bonitos recuerdos que tu memoria ha conseguido registrar.
Y otra vez el sendero se bifurca y así, supongo, la vida te enseña a querer, sin rencores. Frenando rápidos descensos que crees prevenir.
Y sigues y caminas y lloras y ríes y pierdes y ganas y
, otra vez,
vuelves a empezar.
Con la piel de gallina…que razón tienes y cuanto te quiero compañera..
Adelante, sigue publicando que todos podamos disfrutar de tus escritos.