A veces, pienso, que estoy condenada a breves momentos de lucidez. Estos cambian mi manera de pensar y sentir. Si tengo la suerte de tener un lápiz vomito palabras en un trozo de papel. Nunca sé donde llegaré cuando empiezo, nunca trazo un camino que conduzca a algún sitio.
Hago un paralelismo con mi vida y veo que también sigo esa pauta. Efímeros retales de existencia lúcida, donde mi autoestima se mantiene. Grandes son esos instantes. En ellos, explosionan en mí, todas las lecciones que he podido aprender. Dueña y señora de mi vida y hasta orgullosa, y permítanme la arrogancia, de ser tal y como soy aunque son escasos…
Soy conciente de ellos cuando disfruto de una buena lectura, cuando degusto con vehemencia todas las palabras que el autor o autora han sabido regalarme. Porque en esos minutos me están entregando una parte de su mundo y yo estoy sabiendo responder, desde mi silencio.
Lucidez, esa que me permite soñar y ver más allá de las imposiciones. Siento una libertad profunda cuando mis ojos pueden a través de lo establecido.
La luz se apaga cuando choco ferozmente contra la realidad, y mis ojos se marchitan. La ceguera diaria me invade y el color gris hace que me mezcle con el resto, y en ese entonces me convierto en una más, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva…

“A posteriori” . Conocimiento tomado de la experiencia.
“A priori” . Previo a la experiencia.
El termino a posteriori nos indica lucidez y control en nuestros actos, experiencias que se acumulan y nos hacen más seguros, más clarividentes y más fuertes, tú estas aquí y desde ese momento debes creer en tí y luchar por tu autoestima y tus grandes valores. Un abrazo.