Las milongas se las cuentas a otra.

No he venido a recoger los despojos de tu discurso adquirido.

Guárdate cualquier nombre que no sea el mío.

No hemos venido a enamorarnos,

 así que,

por favor,

desecha tus ideas preconcebidas.

Esconde tu ego en un rincón seguro.

Hoy volamos sin permisos.

Olvidos

Donde coño he puesto las llaves de mis esposas.

Donde narices he puesto los sueños que un día decidí no realizar.

He decidido, por fin, dejarme de lamentaciones.

Pero ahora hay otro problema,

y es que

mi poca memoria no me deja recordar

donde he puesto esos anhelos que un día no pude gestionar.

Fin

Otra vez, la vida ha marcado el apogeo y el descenso, y ahora solo quedan migajas y nuevos comienzos. Mirar atrás resulta engañoso. Recuerdos de risas, de llantos y del monótono día a día. Consciencia absoluta de la finitud de todo. Y una sigue andando, aún cuando el camino se desdibuja y no sabe donde irá. Sólo hay un arrebato interno que te invita a no parar. Andar hacia adelante. Triste por dejar atrás complicidades, feliz por saber terminar a tiempo algo que, poco a poco, ha ido perdiendo su brillo. Saber y aprender a despedirse, sin dramas. Recoger a tiempo tus bártulos y partir. Sin más compañía que tú misma y sin más mochila que los bonitos recuerdos que tu memoria ha conseguido registrar.

Y otra vez el sendero se bifurca y así, supongo, la vida te enseña a querer, sin rencores. Frenando rápidos descensos que crees prevenir.

Y sigues y caminas y lloras y ríes y pierdes y ganas y

, otra vez,

vuelves a empezar.

¿Lucidez?

A veces, pienso, que estoy condenada a breves momentos de lucidez. Estos cambian mi manera de pensar y sentir. Si tengo la suerte de tener un lápiz vomito palabras en un trozo de papel. Nunca sé donde llegaré cuando empiezo, nunca trazo un camino que conduzca a algún sitio.

Hago un paralelismo con mi vida y veo que también sigo esa pauta. Efímeros retales de existencia lúcida, donde mi autoestima se mantiene. Grandes son esos instantes. En ellos, explosionan en mí, todas las lecciones que he podido aprender. Dueña y señora de mi vida y hasta orgullosa, y permítanme la arrogancia, de ser tal y como soy aunque son escasos…

Soy conciente de ellos cuando disfruto de una buena lectura, cuando degusto con vehemencia todas las palabras que el autor o autora han sabido regalarme. Porque en esos minutos me están entregando una parte de su mundo y yo estoy sabiendo responder, desde mi silencio.

Lucidez, esa que me permite soñar y ver más allá de las imposiciones. Siento una libertad profunda cuando mis ojos pueden a través de lo establecido.

La luz se apaga cuando choco ferozmente contra la realidad, y mis ojos se marchitan. La ceguera diaria me invade y el color gris hace que me mezcle con el resto, y en ese entonces me convierto en una más, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva…

Un agosto diferente…

Acabo de cumplir veintinueve años y estoy cuidando a una mujer que tiene sesenta años más que yo. Se llama Nuria, fue bailarina cuando tenía apenas veinte años, y ahora le cuesta andar. Se queja y dice que no tendríamos que llegar a viejxs. La memoria le falla. Recuerda perfectamente que hacía hace unos cuarenta años pero le cuesta recordar que ha hecho hace apenas una hora. Se sienta durante todo el día como esperando la parca, con una serenidad que asombra y me enseña. Hoy hemos salido a dar nuestro primer paseo. Una vez me explicaron que las primeras lecciones de la danza butoh consisten en ir de un punto a otro, alejados entre sí por apenas un metro, e intentar hacerlo en diez minutos. Hoy he tenido esa lección. El concepto de tiempo se ha desdibujado por completo. Haciéndome consciente de la prisa absurda que nos invade continuamente para llegar a ningún lugar. Voy a llenar de tópicos el relato cuando explique que la vida son esos detalles que normalmente se nos escapan, esa brisa a media tarde, esos árboles acariciados por el viento, y esa calma que aquí es tan peculiar. Nuria lee, desde que se levanta hasta que se va a dormir. Lo interrumpe tan solo cuando le digo que tiene la comida en la mesa. No es muy habladora, creo que lo que tubo que decir ya lo hizo hace unos cuantos años. Ahora espera, sin más. Sus hijos son mayores, sus nietos ya tienen casi veinte años y su marido murió hace dos. Llegó a su meta hace ya un tiempo y da la impresión que ahora está en una prorroga que no durará mucho. Entiendo que no le vea el sentido a esta vida. Ya hizo lo que le apetecía y su misión personal se acaba aquí. Parece que su tiempo de más sea, para que sus hijos puedan hacerse a la idea de su falta. Ella lee y yo la observo. Aprendo. Le hago fotos cuando ella mantiene sus ojos postrados el libro. No se da cuenta. Yo escribo, gracias a su silencio, como si fuera ella la que me concediera el placer de conocerme más profundamente. Gracias Nuria.

No a lugar

 

 

No caben las dudas,

Las inseguridades,

Las corazas,

Los miedos.

No caben los silencios,

Ni las intermitencias.

No cabe nada que me descentre.

A lo sumo,

deduzco,

que no cabes tú.

Aunque me duela.

Vividoras

DSCN2243“La palabra vividor, en español, tiene connotaciones negativas y sin embargo es lo que todo el mundo debería ser.”

Jose Luís Sampedro

Deben disculparme pero a veces me olvido de vivir. Y no crean que es algo pasajero, todo lo contrario, siempre ha sido una constante. La Monotonía, esa palabra que casi me cuesta pronunciar es una de las culpables de mis despistes. No quieran, si es que pueden escapar,  verse engullidos por la tremenda boca de ésta, aparentemente, inocente palabra. Aunque no es la única, la sociedad por ejemplo es aún mayor. Ésta recorta sin compasión todo objeto que pueda algún día ayudarte a volar.

Pueden decirme que es sencillo culpar y no mirar hacia mi interior, pero deseo que recuerden que sigo siendo la misma que les anunció que en ocasiones se olvidaba de vivir.

Estarán conmigo cuando les explique que ser tenaz y luchadora constantemente es agotador. No con esto me rindo, pero muchas veces hay que parar, respirar, tomar conciencia de la situación y seguir caminando.

Nunca he sabido quien soy. Aunque también muchas veces desee lo que soy ahora. Hay tantas dudas que nos adolecen, tantos pasos en falso…

Es casi imposible explicarles en una palabra lo que deseo hacer en mi vida. Es terriblemente engorroso para mí, que tengo responsabilifobia, declararse deseosa de llegar a una meta concreta. Siempre he huido de cualquier banalidad, pero si hay algo que tengo claro desde que nací, y disculpen mi arrogancia, que he sido, soy y seré una VIVIDORA, aunque a veces se me olvide.

Los principios…

Ayer Edu me enseñó a crear un blog. Hace tiempo que quería hacerlo, pero iba posponiéndolo. Después de descubrir mi ineptitud con la informática, me dispongo a descubrir un trozo ínfimo de mi mundo.

Curioso, cuando leyendo y releyendo mis notas, descubro una absoluta implicación en ellas. Tengo la sensación de un desnudo integral. Nunca me dió vergüenza mi cuerpo, obviando ciertos detalles, pero mi mente… Con ella es distinto. Ese absurdo símil entre sensibilidad y debilidad.

Es agradable conocerte en nuevos quehaceres, aunque ello incluya cierto vértigo.

Y supongo que éste blog es un grito desgarrado desde mi silencio. Sin más.

286

 

In

Ter

Mi

Ten

Te

Es tu amor,

Hasta que lo apago.

Hello world!

Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!